Una mujer recibe una gran dosis de sexo cuando se supone
que iba a cuidar a su suegro en el hospital.
Ese dÃa en la tarde mi esposo fue a comer a la casa y antes de irse a trabajar nos estuvimos besando y acariciando en la sala de la casa y después me puso a darle una chupadita rica en su pene, pero tuvimos que interrumpir todo por que él tenÃa que regresar a su trabajo y quedamos en dejarlo para después.
Ese dÃa me bañé para estar fresca durante la noche y aprovechando que estábamos en verano me puse un vestido hamponcito de botones al frente hasta casi media pantorrilla, unos zapatos bajitos y un suéter ligero puesto que no hacia frÃo, pero más valÃa estar prevenida, después llegué a sustituir a mi cuñada y nos despedimos quedando en que ella pasarÃa a relevarme a primera hora del dÃa siguiente.
Por lo que todo pintaba demasiado tranquilo y pensé que iba a bastar solo con hacer presencia y que esto se lo merecÃa mi suegro, él platicó brevemente conmigo y me agradeció que lo estuviera acompañando, después se quedó profundamente dormido debido al medicamento y la debilidad de su enfermedad y yo estando en el reposet que me proporcionaron en el hospital, sin querer también me dormÃ, en ese tiempo estuve soñando con lo acontecido durante la tarde con mi esposo y cuando desperté me sentÃa bastante perturbada, sentÃa claramente el calor en mis mejillas y mi entrepierna con un calor muy peculiar, por lo cual me salà de la habitación y decidà despejarme un poco asà que me dirigà hacia el cubo del elevador en donde al pasar me encontré con que ahà estaba un policÃa y que habÃan relevado a la señorita de cuando yo llegué.
Lo saludé y me dirigà hacia una ventana que era la toma de luz y me quede observando la tranquilidad de la ciudad, mientras trataba de tranquilizarme, en esas estaba cuando a través del reflejo de la ventana me percaté que el policÃa no dejaba de observarme el culito y las piernas que se trasparentaban entre la tela del vestido y yo inclusive a propósito y fingiendo distraÃdamente separé mis piernas para que la transparencia de mi vestido fuera mayor, mientras que lejos de tranquilizarme, sentÃa cada vez más excitación y a mi mente llegaban con mayor claridad las imágenes de mi esposo en mi boca, mientras disfrutaba de que me estuviera observando con deseo.
Por lo que me dirigà al baño de mujeres y me desabotoné algunos botones de mi vestido a la altura de mis piernas y uno más en mi pecho y regresé al cubo del elevador, me dirigà al policÃa el cual de inmediato al notar que mi escote era mayor y que ahora podÃa tener una mejor vista puso cara de deseo y yo satisfecha empecé por comentarle que la noche estaba muy a gusto, muy fresca y que si él no se aburrÃa de siempre estar en las noches en este trabajo, después él me preguntó que si tenÃa hijos y yo le mentà diciéndole que mi esposo era ya mayor que yo y que él no querÃa hijos por que ya tenÃa otros de su anterior matrimonio, de lo cual nada era verdad y también le pregunté si él tenÃa hijos, me contestó que sà que tenÃa tres y yo le comenté que era un bárbaro que si se consideraba muy potente, por lo que él me mencionó a las pruebas me remito guerita y se dirigió a mà mirando fijamente mis pechos y tomándome del brazo me dio un delicioso beso en la boca mientras sus manos de inmediato rodearon mi culito, mientras yo le acerqué de inmediato mi vientre sintiendo su pene palpitar contra mi entrepierna, sus manos amasaban mi culito, para después subir ambas manos a mis pechos y los estrujaba deliciosamente, mientras mis manos también le amasaban a él su culito empujándolo contra mi, por lo que el me pidió que regresara en unos minutos mientras encargaba su servicio por que ahà era muy arriesgado estar y podÃa salir alguien por el elevador, las escaleras o pasar personal del área médica y nos caerÃan.
Yo me retiré a la habitación de mi suegro solo para corroborar que él continuaba completamente dormido, mientras sentÃa mi respiración muy agitada, después salà al pasillo para ver si él ya estaba ahà y me hizo una seña con la mano en señal de que ya estaba listo y yo fui hacia donde estaba él y me encontré que lo acompañaba otro policÃa como de unos 45 años corpulento y con una sonrisa en el rostro que no dejaba de mirarme descaradamente el pecho y las piernas, por lo que yo intuà que él le habÃa contado por qué necesitaba encargarle su lugar y que planes tenÃa para mi, por lo que yo le evitaba mirar directamente a los ojos por vergüenza, asà me deje conducir por el primero por las escaleras de servicio y después entre pasillos, hasta que pasando por algunas calderas me introdujo en un cuarto en el que se almacenaban las sabanas limpias del hospital.
El de inmediato cerró la puerta y tomándome de la cintura de nuevo nos prendimos en un beso y yo llevé mi mano a su pené y se lo acaricié sobre su pantalón, para después sacarlo y sobarlo deliciosamente con mi mano y él me subió la falda de mi vestido y con una mano me acariciaba el culito y con la otra lo llevó a mi entrepierna y con sus dedos acariciaba mi clÃtoris por lo que yo cada vez me sentÃa más excitada y fue cuando me agaché para meter en mi boca su rica macana hasta que ya no pude más mientras me llegaban flechazos de lo caliente que me habÃa puesto mi esposo y el sueño que me habÃa completado de excitar y que ahora si me iban a calmar mis ganas de hombre.
El me tomó de los brazos y me recostó encima de unos montones de paquetes de sábanas y desabrochó todos mis botones de mi vestido y después me bajó ambos tirantes de mi sostén hasta dejarlo echo bolas en mi abdomen y sacó rápidamente mi bikini por lo que yo le correspondà desabrochándole el cinturón con lo que cayó al piso su pantalón y él se me subió hasta que poco a poco fue entrando dentro de mi caliente cuevita, y de inmediato empezó un fuerte mete y saca por lo que sentà que él estaba a punto de terminar y yo tratando de que no ocurriera lo empujé para que durara un poco más pero fue demasiado tarde puesto que sentà como caÃa su lechita en mis piernas y no se que cara puse, por que de inmediato me empezó a pedir disculpas por haber durado tan poco y no le contesté nada, pero sentÃa mucho coraje, por haberme comportado como una puta y que de cualquier forma era la segunda vez en el dÃa que no podÃa obtener el placer que yo querÃa y sentÃa coraje conmigo.
El se subió casi en automático el pantalón y me dijo que en un instante regresaba que solo iba a darle una vuelta a su lugar de trabajo, por lo que yo empecé a vestirme lentamente mientras pensaba en lo sucedido, y en eso estaba cuando oà pasos y pensé que era él quien se acercaba, pero cual fue mi sorpresa que era el otro policÃa que lo habÃa sustituido en su lugar, asà que instintivamente trate de taparme pero el de dos pasos estaba casi encima de mi y de inmediato metió una de sus manos en mi conejito y empezó a masajearlo, y con la otra mano me rodeó por la espalda para que no me retirara, mientras me decÃa estás buenÃsima chiquita y te voy a dar una cogida que hasta papacito me vas a decir putita rica… yo sentà como inmediatamente su pene crecÃa bajo su pantalón y me lo restregaba en mi pierna mientras con su mano metÃa dos de sus dedos en mi vagina una y otra vez y yo le llenaba prácticamente la mano de mis fluidos, mientras yo reclinaba hacia atrás mi cabeza abandonándome por completo a las sensaciones que recorrÃan todo mi cuerpo y sentÃa su boca chupar fuertemente los pezones por lo que en un tiempo más sentà como mis piernas empezaban a temblar y apretando las manos contra su espalda me llegó un profundo orgasmo y de mi garganta se escapaban gemiditos de satisfacción.
Por lo que después de ésto me inclino hacia adelante y colocándome empinadita, recorrió con la punta de su pené mis labios vaginales y mi ano y yo me dejaba hacer todo por completo debido al placer que me proporcionaba, por lo que él tratando de penetrarme metió la punta de su rica macana en mi ano y yo me retorcà de dolor, por lo que él la retiró y dirigiéndola con su mano la metió lenta pero directamente hasta el fondo de mi vagina y sentÃa como debido a su grosor me hacia sentir completamente llena y satisfecha, por lo que yo le movÃa mis caderas de un lado a otro y hacia atrás enterrándome yo misma todo su tamaño dentro de mÃ, una y otra vez, mientras él me tenÃa tomada de las caderas y mis pechos rebotaban de un lado hacia otro caÃdos hacia el frente y yo sentÃa sus manos recorrer mi espalda y como acariciaba mi nuca y mi cabello, para después tomándome desde atrás de ambos pechos empezar con un mete y saca demasiado fuerte y con sus manos sentÃa que parecÃa que quisiera arrancarme los pechos, por la fuerza que hacia en ellos mientras mi cuerpo sudaba y sentÃa escalofrÃos, para después caer en un orgasmo más mientras el seguÃa entrando una y otra vez dentro de mi, por lo que él dejó caer su cuerpo sobre mi espalda y yo quedé prácticamente recostada boca a bajo y él aumentaba el ritmo de sus caderazos y yo prácticamente no podÃa acompañarlo con sus embestidas por lo que opté por solo mover de un lado a otro mis caderas, de mi garganta salÃan gemiditos de placer que pensaba podrÃan escuchar, pero que no podÃa reprimir en mi pecho, después de esto, retiro su pené y lo dirigió a mi culito con su mano, por lo que yo trate de quitarme pero el tenÃa en mi espalda todo su peso de su abultado abdomen y asà empecé a sentir como entraba fuertemente dentro de mi ano y no pude más que gritar por el dolor que sentÃa, pero él no hizo ningún caso a mi dolor y empezó a entrar y salir fuertemente por mi culito y yo sentÃa como si me estuviera partiendo en dos por el dolor, el cual poco a poco disminuyó y fue sustituido por un enorme placer por lo que yo apretaba las sábanas con mis manos, mientras disfrutaba enormemente de este hombre que me estaba haciendo disfrutar de lo lindo.
Hasta que sentà que empezó a respirar más fuerte y tomándome por los hombros con sus manos me atraÃa a él y pude sentir como su pene se inflamaba dentro de mi a cada una de las emisiones de leche que mi dolido culito recibió con gusto, por lo que tratando de sentir mas profundo su placer llevé mis manos hacia atrás tratando de apretarlo contra mi tomándolo de los costados de sus caderas y él se recostó por completo en mi espalda, para después salirse de mi y embarrarme los restos de esperma en mis piernas y glúteos y se despidió diciéndome que tenÃa un culito muy rico y que cada vez que quisiera verga no dudara en buscarlo, se subió los pantalones y yo me quede recostada boca a bajo disfrutando del momento y descansando de la dosis de sexo recién recibida.
Después de no más de cinco minutos, escuché pasos que se dirigÃan hacia mi y traté de incorporarme, cuando se abrió la puerta y era de nuevo el mismo chico que me habÃa cogido inicialmente, él se dirigió hacÃa mi y me dió un beso en la boca y después se sacó el pantalón, el cual calló hasta el suelo y de inmediato llevé mi mano a su pene el cual estaba de nuevo listo por lo que me agaché y lo chupé de principio a fin incluyendo sus ricas bolitas, por lo que sentÃa su pene aún más inflamado que un rato antes , él me sentó sobre los montes de sabanas y colocó su pene a la entrada de mi sexo y me empezó a penetrar deliciosamente mientras yo le rodeaba la cintura con mis piernas y nos mantenÃamos abrazados y besándonos y sus manos recorrÃan mi espalda y mis glúteos, para después ambos tener un delicioso orgasmo al mismo tiempo mientras nos abrazamos fuertemente tratando de prolongar aún mas el momento, después se retiró de mà y tomándome de la cabeza me llevó hacia abajo a su pene, el cual de nuevo metió en mi boca y lo chupé fuertemente hasta que quedó completamente limpio y me tomó de los brazos, me ayudó a vestir y arregló su ropa, y en el camino hacia el piso en donde estábamos inicialmente me dijo que le habÃa gustado mucho y que él estaba un dÃa sà y dos no y que si querÃa podÃa ir a buscarlo nuevamente.
Cuando llegamos al lugar donde se encontraba su compañero esperándonos y al vernos se levantó del escritorio y dirigiéndose a mà me agarró con sus dos manos el culo y después ambos pechos, con una sonrisa cÃnica dibujada en la cara y me decÃa que si no querÃa mas y yo solo me sonreÃa con cara coqueta y me sentÃa como una cualquiera aceptando sus vulgaridades y feliz por la dosis de sexo que me dieron estos dos hombres, además de que en honor a la verdad el que mejor lo hacÃa y mas excitación me habÃa proporcionado era el señor gordo y grosero, que el joven, por lo que después me retiré a la habitación de mi suegro y ahà note que este dormÃa profundamente y me recosté el en reposet, y mi mente llevaba bien presente lo ocurrido asà como mis dos orificios llenos de leche, asà me dormà un par de horas antes de que amaneciera.
Llegada la mañana, me despedà de mi suegro no sin antes recibir su agradecimiento por haberlo cuidado durante la noche, al salir note que de nuevo quien cuidaba era una mujer, me despedà de mi cuñada quien serÃa quien me sustituirÃa y me dirigà a mi casa, cuando llegue mi esposo estaba por salirse a trabajar, también me agradeció que le hubiera apoyado en el cuidado de su papá, yo le dije que no tenÃa por que hacerlo, que de hecho habÃa sido muy sencillo y que si él querÃa y dejaba que me repusiera del sueño un par de dÃas podÃa cubrir a su hermana de nuevo, por lo que él aceptó de buena manera y lo fuà a despedir a la puerta en donde le dà un besito y me retiré a dormir un poco más, pues tenÃa que estar bien para dentro de unos dÃas cuidar de nuevo a mi suegro.
Autor: Alma
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